“Como tires piedras vendrá el lobo”.

Semejante rotundidad se dio hace algún fin de semana en un camino de montaña, Sistema Ibérico para mas señas y a 200 km de la zona habitada por lobo ibérico mas cercana.

La decía un padre, un amigo mio a su hijo de dos años.

Y el motivo era tan simple como que el chiquillo se dedicaba a disfrutar cogiendo piedras del camino para tirarlas a unos pocos metros de distancia, la mayor distancia que llegaba con la fuerza que un bracillo de dos años puede lanzar.

No pude callarme estando cerca de la escena, a distancia de disparo, para entendernos. Y con una sonrisa en la boca y mirando al padre a los ojos objeté: “Aquí no hay lobos”..

El padre me devolvió la sonrisa sincera y me aclaro: “Es que están ahora leyendo los cuentos de lobo. Los tres cerditos, Caperucita roja…..”   Y seguimos avanzando por el camino. El retoño avanzó sin tirar mas piedras y la conversación giró por otros derroteros al estar varias parejas y unos cuantos críos cruzando conversaciones, descubriendo setas y comiendo moras.

Lo veo en ojo ajeno y lo veo en moratón propio no os creáis, pero la situación tan manida de recurrir a un tercero ajeno ya sea imaginario: la bruja el ogro o real: el lobo una araña una buena víbora que dirían “Les Luthiers” (Abajo te pongo el video) es una manera formidable de educar a nuestros hijos y de ser como personas de los mas simple y obtusos.

 

pongámonos en este ejemplo que es tan bueno como otro cualquiera que vemos, sufrimos y creamos nosotros mismos a diario.

Un chiquillo que tira piedras en un camino.

El padre no quiere que tire las piedras.

El padre asusta al chiquillo con un lobo ajeno a la escena.

El chiquillo tiene miedo del lobo.

El chiquillo no tira piedras por temor a que venga ese ser que le genera terror.

¡Resultado conseguido! Ya no hay piedras volando, si. ¿Pero a que precio? Primero no solo le quitamos miedos a un niño de dos años, si no que se los potenciamos y agrandamos.

Segundo nuestro hijo no nos ve o al menos no le damos motivos para vernos como alguien mas listo y sabio que nos aconseja (no tires piedras que puedes dar a alguien) y por eso nos hace caso, si no que el único mensaje que sacará de nosotros como padres es que mi padre solo sabe que hay lobos que vienen a por los niños que tiran piedras en este camino.

Podríamos y responderemos mas de uno: “va, si luego no se acuerdan del lobo los crios”

A lo que con otro ejemplo te diré que pa tu tia. Quizas esa escena del lobo se borre de su recuerdo, pero como esta escenas del lobo tendremos muchas, alguna si que se le quedará en el recuerdo y la llevará ahi guardadita por muchos años.

 

Mi ejemplo personal.

Cuando era pequeño, no tendría mas de cuatro o cinco años, cerca de ese mismo lugar donde los fines de semana nos íbamos al campo, había una finca cercana con arboles y arbusto alto. Para mi y mis hermanos era una delicia ir a esa finca a subirnos a los arboles. Nuestros padres por miedo a caernos optaron por la mejor forma que se les ocurrió. Un amigo agricultor cercano nos dijo una tarde: “niños no vayáis a la finca de los arboles que ayer vi una serpiente ASI DE GRANDE” (abriendo sus brazos todo lo que abarcaban). Yo recuerdo de esa escena a mis hermanos con los ojos saliendo de las orbitas y mirando al agricultor amigo de la familia, preguntarle atonitos. ¿En serio? Y sin dejar responder haciendo la misma pregunta a mi padre allí presente, ¿De verdad papá?  El movimiento afirmativo con la cabeza sin decir palabra de mi padre fue verdad verdadera.

Cuando teníamos que cruzar por la finca yo sentía pánico. No quería ni en pintura que se dice. Con los años ya pasaba pero me tragaba el miedo gracias a una capa de orgullo pero pasaba por la finca lo mas rápido que podía sin que se me notase que no quería estar ahí.

Y pasados mas de veinte años de este ejemplo que os cuento, comentando con el agricultor trivialidades salió el tema y caí en la cuenta de la mentira.

Tuvieron que pasar mas de veinte años, para caerme de este guindo de mi serpiente. Mas de veinte años sufriendo al pasar por un paraje maravillo de mi juventud para saber que fue todo fruto de una mentira.

Pero no una mentira sin mas, una mentira con una serpiente enorme y seguro que malvada para que yo y mis hermanos no nos subiésemos a unos arboles cuando tenia cinco años.

Camino sistema iberico

Y ya para terminar, volviendo al ejemplo del “que viene el lobo y no tires piedras”. Como se ve la forma de educar con seres reales o imaginarios malvados y terroríficos no es una opción de futuro ni de presente.

En otra entrada me centrare en la parte dos, el lugar del lobo, la serpiente o las brujas, ¿quien va a venir para que no tires piedras?

 

 

Oppss… no puedo dejar de cumplir mi karma digital y me toca linkar a la formidable Cova. La entrada que ha escrito sobre el analisis de una escena de la pelicula “La Sirenita” en el que nos brinda un analisis de la escena del beso en el lago. Todo con mucho fundamento y digno de leer. El lenguaje, la situación la escena es de dibujos pero real como la vida misma en todos los ambitos.

 

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